domingo, 1 de octubre de 2017

Alejandro

Hoy Alejandro cumple tres meses.  Y por ende yo cumplo tres meses de ser mamá. Pensé que sería algo similar a ser tía pero no.  Ser madre es lo más intenso que me ha pasado en estos ¿jóvenes? 40 años.
Vamos a empezar por el principio. Alejandro vino al mundo el sábado 1 de julio a las 10.20 am en el Hospital La Anexión de Nicoya, Guanacaste, Costa Rica.  Llegué al hospital el viernes a las 9 de la noche con la bolsa fisurada. A la hora, empezaron las contracciones y después de 12 interminables horas, mi hijo nació por parto natural y sin anestesia.
               Parir me dio una fortaleza hasta entonces desconocida.  Recuerdo que en algún momento de esa interminable noche / madrugada le dije a Dimitri: “Ya no aguanto más, no sé cómo voy a afrontar lo que sigue”.  “Vas a poder, sos fuerte” me alentaba Dimitri.
               Incertidumbre, miedo, confianza, alegría, desesperación, paz y miles de sentimientos opuestos y al mismo tiempo.
La maternidad te desarma, rompe tus estructuras, derrumba tus planes, quiebra tus hábitos y ya nada vuelve a ser igual. Alejandro me cambió el eje, para siempre.
                Luego de una larga noche, de dormir entrecortado y con un cuerpo cansado e irritado, lo voy levantar y me encontré con su sonrisa. Como dijo Residente de Calle 13 a su hijo: tu amor me descongeló. 
               Agradezco a la vida recibir esta nueva VIDA. Agradezco el ser testigo de su experimentar de un mundo desconocido. Nosotros re-aprendemos a mirar todo desde sus ojos. Hoy Alejandro sintió la brisa del mar y se relajó tanto que se durmió. Y fue feliz. Tan simple como eso.

             Alejandro: esto recién empieza. 
               





miércoles, 31 de mayo de 2017

Anidando

El lunes 22 de mayo al mediodía fui al Hospital de Nicoya porque estaba con muchas contracciones. Después de un par de chequeos los médicos me dijeron que me tenía que quedar internada. No era nada grave y Alejandro estaba bien pero preferían monitorearme de cerca. Me asusté un poco porque era la primera vez que dormiría en un hospital y porque no pensé que iba a terminar internada.  
               Dimitri viajó una hora hasta nuestra casa para buscar un mini bolso, manejó hasta Nicoya y se quedó conmigo hasta que finalizó el horario de visitas. Los médicos me pusieron una sonda con sulfato de magnesio para aflojar las contracciones y una inyección (luego vendrían tres más) para acelerar el crecimiento de los pulmones de Alejandro. Esto lo realizan por si llegara a nacer antes de tiempo. Además me dijeron que tenía que hacer reposo absoluto hasta el mediodía del día siguiente. Si quería ir al baño, tenía que pedir la pelela.
En la habitación que me asignaron había otras mujeres. Unas estaban en trabajo previo al parto, otras acababan de parir y estaban con sus recién nacidos y otra había sufrido un aborto espontáneo.  Muchas historias. Muchas emociones. Y yo ahí en el medio, con mi panza de 34 semanas (8 meses), un poco perdida y asustada. Alejandro no se movió mucho. Yo creo que percibió mi incomodidad e incertidumbre. Estaba quietito. Le conté lo que estaba pasando para que no se asustara. No sé si me entiende pero igual yo le cuento todo. Logré dormir un poco hasta que una enfermera me despertó para monitorear el corazón de Ale. Sonó fuerte y claro. Durante la noche los recién nacidos lloraron y la mujer que estaba a punto de parir se quejaba del dolor. A su lado había otra mujer que parecía llevar mejor el trabajo de parto, apenas se movía y emitía sonidos suaves. Yo pensaba: ¿cuál seré yo en un par de semanas? Esperemos que la que maneja mejor el dolor.
A las 5. 30 am el ruido de una bandeja cayendo en el piso me despertó asustada. No pude volver a dormir. Tomé mi novela y me distraje hasta el desayuno.  Llegó Dimitri y eso me animó de nuevo. Me anticipó que para terminar el tratamiento para los pulmones de Alejandro, debía quedarme una noche más. No me gustó la idea pero como dijo mi linda cuñada Pía, ahora los tiempos no son los míos, son los tiempos de Alejandro. Si hay que dormir una noche más, lo haremos. La segunda noche fue un poco más movida porque llegaron nuevos niños pero logré dormir mejor. Después del chequeo de la jefa de obstetricia me dieron el alta, podría irme al mediodía. Estaba feliz. Dimitri me vino a buscar y partimos.
La experiencia de Nicoya me permitió ver el excelente nivel de los médicos y enfermeras del Hospital de Nicoya. Me quedé super contenta con la modernidad de la sala, la limpieza de los baños y las habitaciones. Todos me han tratado de forma amable, cariñosa y profesional. Me sentí cuidada y respetada, más allá de la incomodidad de estar en un hospital.

Ahora me queda hacer reposo en casa, bajar las revoluciones y como me dijo uno de los médicos: aburrirme. Todo sea por Alejandro, para que siga creciendo dentro mío. Hoy 31 de mayo estoy mejor. A seguir anidando.


Anidar y respetar los tiempos.

sábado, 6 de mayo de 2017

La mezcla sabe mejor

Ayer mientras brindaba en el festejo de mi civil pensaba en la mezcla de culturas. Agradecí a Cota Rica por regalarme a mi griego preferido quien me da este enorme don de convertirme en madre en tan solo dos meses. Brindé por esta mezcla de edades, culturas y mentalidades que tanto me enriquecen.
Mientras miraba las caras de mis amigos reconocí pedacitos del mundo unidos por el destino y el azar en este pueblito de Tamarindo, Guancaste, Costa Rica.  
País Vasco, Madrid, Galicia, Cataluña, Milán, Calabria, Sicilia, Toronto, Bogotá, Caracas, San José de Costa Rica, Guanacaste y tantas ciudades más. Amigos de Montpelier y Londres que ya se han ido pero también formaron parte de mi vida tropical. Todos reunidos ayer para festejar la unión de un joven profesor oriundo de Patra, Grecia y una comunicadora porteña de Argentina.
Me cuesta mucho entender a esa gente que se muda a miles de kilómetros de su país para luego rodearse sólo de sus compatriotas. No cambian sus costumbres, no se enriquecen de su nuevo hogar ni arman vínculos con gente distinta. Se arman orgullosos sus propios guetos y no dejan entrar a nadie nuevo.
Así como en la naturaleza la mezcla produce maravillas, en lo personal aporta sabiduría. Desde que llegué acá me cruzo con historias de vida interesantísimas. Gente que ha tenido que luchar casi sin recursos para poder salir de su país. Otros que han dejado la comodidad de una vida que por muy lujosa que fuera, les provocaba ahogo.    
Tamarindo me dio a conocer costumbres que al principio me chocaban y ahora parecen más naturales. Me maravillo con palabras de mi propia idioma pero usados de manera distinta al sentido original. También disfruto muchísimo del tono cantado de los italianos y todavía me río con las expresiones pachucas de los guanacastecos. Algunas de mis preferidas son: “a cachete” que significa estar muy bien y alegre como los niños con grandes mejillas. Otra: “salado” que te la pueden decir como algo similar a “te jodiste” o “mala suerte”. Hace unos días Dimitri puso una moneda en la máquina de café pero el café nunca llegó. “Salado” le dijo el empleado.  
Al final no somos tan distintos. A pesar de venir de lugares tan lejanos todos buscamos ser felices. Todos hemos llegado a estas playas tropicales a bajar la velocidad. Algunos vinimos a buscar una vida más en armonía con la naturaleza. Otros buscan la felicidad en hacer unos billetes. Otros escapan de historias de amor fallidas y esperan curar sus heridas. La sal de mar lo cura todo. Unos vienen casados y se separan, otros separados y se  terminan casando.
En esta parte de Costa Rica nos regimos por la temporada seca y lluviosa. Estamos conscientes de las distintas fases de la luna. Sabemos bien los horarios de las mareas. Reconocemos los insectos y animales que aparecen en las distintas etapas del año. Nos despertamos con los aullidos de los monos congo y en nuestro caso, con las pisadas de las iguanas y garrobos en el techo del cuarto. En Refundores, en el bosque donde vivimos cerca del centro de Tamarindo, tenemos que estar pendientes de no chocarnos con una vaca o cebú en la oscuridad de la noche. Y también de sacudir las sábanas para no sorprenderte con un alacrán. Aprendimos así a convivir con estos insectos y a no temerle a lo desconocido.       
Y hoy 6 de mayo de 2017 me encuentro en una típica mañana lluviosa recién casada por civil con mi amor griego (cuya madre es danesa) y esperando un hijo que nacerá en Costa Rica de una madre argentina de orígenes polaco. Alejandro sabrá mejor aún el sabor de la mezcla. 
Algunos de nuestros amigos vecinos de Refundores: Leo y Gonza de Argentina, Carlos de Italia, Danilo y Nestor de Colombia, Ismael de Venezuela, y Marlón de Costa Rica.  

domingo, 19 de marzo de 2017

Encontrarse con el otro tal cual es

Hace años alguien me dijo que amaba a su marido no a pesar de sus defectos sino a partir de sus defectos.  No lo capté del todo. Me imaginé “ok lo quiere porque lo malo y lo bueno vienen bajo el mismo envoltorio”. Recién ahora después de 1 año y 2 meses de convivencia entiendo lo que me quiso decir.
            Cuando uno ve bajo el cristal del amor cambia la perspectiva. Es la única forma de querer a alguien de verdad. No es un “lo amo a pesar de” sino “lo amo como es”. Creo que sólo se puede lograr en las situaciones donde los defectos del otro permitan que la relación fluya. Y eso depende de la combinación de personalidades. De lo contrario se convierte en un sacrificio. Y eso es otra cosa. 
            Conozco una pareja donde la mujer, con tal de encajar con la personalidad de su marido, se fue apagando. Él es tan ácido, inconformista e inseguro, que ella dejó de expresar ciertos sentimientos con tal de “no despertar a la bestia”. Ella habla cada día más bajo, no se ríe a carcajadas, no hace nada “fuera de lugar”. Muy triste.
            Valoro en cambio la valentía de mujeres que eligen ser felices por ellas mismas y no depositan sus vacíos en sus parejas. Ayer mismo, hablaba con una amiga que encontró en el surf su plenitud. Los días que va a surfear se cargan de energía, adrenalina, diversión, desafío y felicidad. Surfear la volvió más segura, independiente, alegre, ágil y flexible.
              Ahora que viene mi hijo Alejandro, espero ser de las madres del estilo “surfistas”, quienes saben quererse por ellas mismas y aceptan a sus hijos como son, sin querer moldearlos a sus expectativas. Espero aprender a amar sus debilidades y defectos tanto o más que sus virtudes. Espero que él me enseñe a querer de un modo distinto. Nosotros lo estamos esperando con todo nuestro amor.






jueves, 9 de febrero de 2017

Pura Vida reloaded

Salimos de Atenas un lunes 5 de diciembre a las 6 am y llegamos nuestra casa en Tamarindo al día siguiente, a las 4 de la tarde. Si a eso le sumamos 9 horas de diferencia horaria con Atenas, nuestro reloj interno marcaba la 1 de la mañana del miércoles 7 de diciembre. ¿Cansancio? ¿Sueño? ¿Mareo? Todo junto y mezclado.

El miércoles 7 de diciembre a las 9 am ya estaba sentada en mi escritorio de las oficinas de Costa Rica Vacations, mi nuevo trabajo. O por lo menos, mi cuerpo estaba allí.  Habían pasado 3 meses de verdaderas vacaciones. Más de 90 días de viajar, conocer, dormir, comer, reír, soñar, descubrir, aprender y miles de verbos más. Y así de un sopetón estaba de nuevo en mi querido Tamarindo emprendiendo un nuevo trabajo. Lo no tan nuevo es mi jefe, Trevor, a quien conozco desde hace más de año y medio. Él es un miembro activo de la Asociación de Desarrollo. Desde Grecia hablamos y acordamos en trabajar juntos para escribir los contenidos de 3 de sus emprendimientos: Best Western Vista Villas, Costa Rica Vacations y Safe Storage Mar Vista. La verdad es que él me explicaba mis tareas y mi mente  estaba todavía tratando de aterrizar a las tierras tropicales.

Este trabajo está más orientado a mi profesión de comunicadora así que estoy muy motivada. Además estoy aprendiendo acerca de la comunicación digital comercial. La oficina da a la calle principal del pueblo. Tiene mucha luz y varias ventanas. Al igual que el trabajo anterior sigo escribiendo en español e inglés. Estoy muy agradecida y como dicen acá, bendecida.

Y hablando de bendiciones. Hay una linda noticia para contarles. En ese avión que les comentaba,  viajamos tres personas.  Bueno técnicamente , muchos más pero tres que me importan mucho.  Dimitri, nuestro bebito y yo. Así es. Estoy embarazada. Ahora estoy casi de 5 meses. Grecia nos regaló familia, paisajes, descanso, aventuras y sobre todo, nuestro hijo/a. Así que mientras les escribo, mis manos pasan del teclado a mi panza, que ya es testigo del movimiento de este gurrumín. Me distraigo. Vuelvo al teclado pero emocionada, con los ojos llorosos.  Siento sus movimientos.  Todo es nuevo. Desde el sábado que noto su vida dentro de mi cuerpo. Se siente suave pero firme. Todavía no lo podemos creer.

Algunos me dicen, “Tamarindo te cambió la vida”. Y pienso que en realidad, Tamarindo fue el escenario de ese cambio. Un escenario que tuvo mucha importancia. Pero fui yo quien decidí cambiar mi vida. O aunque sea una parte de ella. Elegí estar más conectada con la naturaleza, muy cerca del mar, con tiempos más lentos y orientada a redescubrirme. Fueron dos años de soltar lo que no iba conmigo y de abrigar lo que realmente me definía. Agradezco todas las circunstancias que se dieron para que yo me animara a dar este gran salto. También valoro a todas esas personas, ellas saben perfectamente quiénes son, que me empujaron. Y aunque parezca raro, agradezco también a los que me dijeron que cómo me iba a ir siendo tan grande, que no iba a conseguir trabajo de mi profesión, que cómo iba a hacer sóla en una país en donde no conocía a nadie, que cómo iba a arreglarme en un país tropical, etc, etc. Ellos también fueron un incentivo. 

El 27 de febrero sabremos si nuestro bebito será tico o tica, porque va a nacer acá, en Guanacaste, Costa Rica. En el lugar donde se conocieron y enamoraron sus padres. También el espacio que elegimos para vivir durante los próximos años.


Gracias a ustedes por  acompañarme. Les pido que por fa recen por nosotros tres.

Gracias mamá y papá por darme la vida y aceptar mis decisiones. 

Gracias Dimitri por convertirme en madre.  

Gracias a este bebe por darme Pura Vida. 


domingo, 27 de noviembre de 2016

Gracias Grecia

  Hace mucho tiempo no me tomaba tantos días de vacaciones. Agradezco a Dios este tiempo junto a Dimitri en Grecia. 
           Llegamos el 27 de septiembre. Todavía hacía calor en Atenas. Como sólo teníamos una semana aprovechamos el tiempo al máximo.  Luego de un buen desayuno con café y spanacopita, caminábamos 4 o 5 horas en promedio por día. Recorrimos los típicos lugares turísticos pero también los rincones a donde sólo llegan los locales. Nos hospedamos en la casa de Iasonas, el hermano de Dimitri, así que estuvimos muy cómodos.  
            El domingo 2 de octubre nos tomamos el tren a Patras, en el Peloponeso, para pasar allí varios días en la casa de Anna María y Hari, los padres de Dimitri. Bajamos del tren en Kiato a donde nos estaba esperando Hari, quien nos fue a buscar en su auto. El encuentro fue especial. Me tomó la cara con sus manos, me miró a los ojos y abrazo mediante me dio la bienvenida en griego. Nos subimos al auto y después de poco más de una hora llegamos Río, a las afueras de Patra.  Anna María también nos dio la bienvenida pero esta vez fue en inglés.
  Ella es danesa pero de muy joven se fue a vivir a Grecia. Habla danés, griego, inglés, francés y entiende español.  Trabajó como enfermera en Atenas y por gente en común, conoció a Hari quien es otorrinolaringólogo.  Nos estaban esperando con la comida lista y en seguida nos pusimos a charlar. 
            Durante las primeras semanas todavía hacía calor así que aprovechamos para ir a la playa, que está a dos cuadras de la casa. Llevamos nuestros libros, sombreros, anteojos de sol y encima de las piedritas nos acostábamos a leer. El mar es de color azul profundo, no tiene muchas olas y es un poco frío. Los primeros días descansamos un montón. Después retomamos nuestras caminatas eternas. La casa de Río se convirtió en nuestro bunker y desde allí realizamos varios viajes.
   Nuestro primer destino fue Galaxidi, un pueblo sobre el mar a donde comimos unos riquísimos calamares fritos.  Caminamos, fuimos a la playa, sacamos fotos y de ahí nos fuimos a Delphi, un sitio arqueológico en donde pudimos visitar el templo de Apolo, el tesoro de Atenas y el anfiteatro
  De vuelta en Río, disfrutamos en familia de un riquísimo estofado de conejo cocinado en horno de barro, marinado con papas, cebollitas, zanahorias, ciruelas y duraznos deshidratados. Un manjar. Una de mis comidas griegas preferidas.
         Luego fue el turno del templo de Epidauro en donde está el santuario consagrado a Asclepio. Allí se practicaba la medicina y la interpretación de los sueños. En el siglo IV a.C., se convirtió en uno de los principales lugares sagrados del mundo griego.  Muy cerca de Epidauro está Nafplio, que fue la primera capital del país entre 1829 y 1834, al comienzo de la independencia de los griegos respecto de los turcos. Lo más imponente de este lugar es la fortaleza de Palamidi que está sobre una colina. Para llegar hay que subir más de 900 escalones. Y cada uno vale la pena ya que la vista desde allí es única. Los venecianos construyeron esta fortaleza a principios de siglo XVIII y los otomanos la modificaron tras conquistar la ciudad en 1715. Tomó su nombre de Palamedes, un héroe mitológico griego de la Guerra de Troya. La ciudad antigua de Nafplio es mi ciudad preferida. Saqué más de 16 fotos que subí a mi Instagram. Amé sus callecitas angostas, bien conservadas, su plaza y las florcitas de colores en los balcones.
         Unos días después visitamos la Acrópolis de Corinto, una de las fortalezas medievales más importantes de Grecia. Fue el templo de Afrodita, después iglesia y después mezquita. Imperdible la vista 360 grados de toda la costa, el Peloponeso y el Istmo, que hoy es el famoso canal de Corinto.
       Otro de los hits que no puedo dejar de nombrar fue el viaje en el trencito que va desde Diakofto a Kalavrita.  El ferrocarril fue construido por una empresa italiana entre 1885 y 1895.  ¡Hace más de 100 años! Sube 700 metros sobre el nivel del mar en 22,5 km. Usa un complejo sistema de encaje con “dientes” que se sujetan a los rieles. Así logra “escalar” en los tramos más empinados. Impresionante. Nos bajamos en Zachloru, la anteúltima estación, tomamos un cafecito al sol y bajamos caminando. Una gran decisión. Fueron dos horas espectaculares. Los rieles por corren a la par de un arroyo de montaña. Se los recomiendo. 
        Los abuelos paternos de Dimitri vivían en Vouno. Un pueblito de montaña cerca de Trípoli. Allí todavía tienen la casa en donde crecieron Hari y sus dos hermanas. Debajo de la casa tenían un pantopolio (cafetería-carnicería-pulpería). Uno de los fines de semana, se realizó una reunión familiar y conocí a primos, tíos y demás parientes.
      La semana pasada visitamos los pueblos de Zagori. Son varios poblados ubicados en unas tierras ocultas por unas montañas. Como es de difícil acceso, los pueblos prosperaron incluso durante la dominación turco otomana. Tiene un sistema de caminos que conectan a los más de 40 pueblos. Gracias a los puentes de piedra sus habitantes podían trasladarse en ocasiones en las que la nieve impedía la navegación por los ríos. El puente de Kalogériko es uno de los más atractivos por sus tres arcos. Nosotros elegimos Koukouli para pasar dos noches. Es un pueblo de muy pocos habitantes. Sólo tiene dos hospedajes. Silencioso. El lugar ideal para quien necesita curarse del estrés de la ciudad.  Por la mañana salimos temprano a sacar fotos. Nos encantaron sus casas construidas de piedra y madera tallada. Caminamos de Koukouli a Kipi por un sendero entre bosques de árboles con hojas de color amarillo y marrón por el otoño. Kipi es más grande y allí sí pueden encontrar restaurantes y cafecitos.    
           El cierre de estos maravillosos viajes fue Meteora. Es difícil encontrar las palabras justas para describir esta locura de la naturaleza.  Meteora significa "rocas suspendidas en el aire". Se formaron bajo el mar hace 30 millones de años. Para sumar aún más espectacularidad a este lugar, se construyeron monasterios sobre esas rocas. 24 para ser más precisos. Hoy quedan 13 de los cuales sólo 6 pueden visitarse. Megalo Meteoro, fue fundado en 1336 por un monje llamado Athanasios. Se encuentra sobre una roca de 536 metros de altura. Los otros cinco son: San Nikolas Anapafsas, Roussanou, Santa Trinidad, San Esteban y Varlaam. Imaginen la construccuón de esos monasterios hace más de 700 años. Parece como si desde el cielo los hubieran tirado. Para quien no quiere subir las escaleras, algunos monasterios ofrecen teleféricos.

          Agradezco a toda la familia de Dimitri que nos recibió, hospedó, ayudó, cuidó, aconsejó y mimó en estos dos meses de viaje. Me llevo el mejor de los recuerdos. Ahora nos queda poco más de una semana en Grecia. El 5 de diciembre volamos a Tamarindo en donde me espera un nuevo trabajo y muchas nuevas aventuras.

Todas las fotos: https://www.instagram.com/teresaokecki/

Sumo fotos de otros lugares que visitamos:

nafpactos

steminista

messologgi

Nafplio


viernes, 28 de octubre de 2016

Primeras impresiones de mi viaje por Grecia


 LENGUAJE: Me impresiona el parecido de los argentinos con los griegos. La fonética es muy similar y también realizan muchos gestos con las manos.

CRISIS: Otra similitud. Argentinos y griegos hemos vivido de crisis en crisis así que sabemos adaptarnos a diferentes contextos. Si no sabemos realizar un trabajo, aprendemos.

JÓVENES: Debido a la crisis económica, muchos jóvenes con formación profesional no tienen trabajo. Algunos se han ido del país. Otros optan por trabajar en su rubro de forma voluntaria y mientras tanto, ganan algo de plata en bares, hoteles, negocios y comercios.

CURIOSIDADES DEL TRÁNSITO: Estacionan en cualquier lado. Más bien, en TODOS lados. En Atenas y Patra dejan sus autos en doble fila durante horas. A veces pasa un auto de la policía y hace sonar una sirena. Recién ahí, salen de la cafetería, mercado o donde quiera que estén y lo quitan.  Dan la vuelta a la manzana y vuelven a dejarlo en el mismo lugar. Hasta la próxima ronda policial.

AZUL PROFUNDO: No conocía el azul profundo hasta hoy. El color del Mediterráneo en esta zona del mundo tiene un azul intenso.  Se debe a los sedimentos del mar y al reflejo del color del cielo. Una locura.

COMIDA: Podría escribir un libro de la exquisita cocina griega. Estoy fascinada. Sólo mencionaré algunos de los hits que he probado hasta el momento:  aceite de oliva, aceitunas, queso feta, kokinisto (carne de cordero en cacerola), spanakotiropita (un especie de tarta de espinaca con queso que a veces se come en el desayuno), el gemista (tomates y morrones  rellenos con una mezcla de verduras y arroz en pequeños trozos), stifado ( estofado de conejo con cebollitas), fasolada (sopa de frijoles),  bekri meze (carne de cerdo cocinada al vino en cazuela), pita gyro (sería el fast food de acá: un wrap de pan pita con carne, tzatziki, papas fritas, tomate y cebolla ), souvlaki (pinchos de carne: cerdo, pollo, cordero o ternera),  araka (arvejas, guisantes),  panes caseros y grisines de harina integral con semillas. Ya me dio hambre, me voy a comer un souvlaki y vuelvo.

GENEROSIDAD: Los dueños y los empleados de los hoteles, restaurantes y comercios muchas veces nos han regalado algo con nuestra compra. A veces es un desayuno, unas galletitas caseras, un segundo café o una bocha extra de helado.

FILOSOFÍA DE VIDA: Saben disfrutar lo bueno de la vida. Se toman el tiempo necesario para almorzar, tomar un café (varios), encontrarse con amigos, tomarse unas cervezas y disfrutar el tiempo con la familia. No todo es trabajar y producir. Al menos no todo el tiempo.

EXPRESIONES: Los saludos, expresiones de agradecimientos y deseos son más profundos de lo que aparentan. Aluden al deseo un genuino deseo de felicidad y alegría. Cuando alguien prueba algo rico le expresa una bendición a las manos de la persona que lo cocinó. Al despidense de vos, te desean que seas feliz y que tengas un lindo día. En la canción de cumpleaños hay una frase que dice algo así: “que seas una viejita sabia con pelo blanco que difunda la luz de la juventud” y al final dice “que te disfrutemos”. 

CONTEXTO: Venir a la tierra de Dimitri me brinda el contexto de su vida. Ahora puedo conocer su idioma, infancia, calles, paisajes, olores y colores.  Me permite conocerlo como hijo, hermano y amigo. Nuestras primeras vacaciones juntos van muy bien. 

Nα ΄στε καλά  o "Naste Kala" (Significa que estés bien).  

Fotos de mi viaje: https://www.instagram.com/teresaokecki/